Scottish Terrier

Muy cariñoso con el amo, el Scottish se muestra con frecuencia desconfiado e incluso mordedor con los extraños, y es por eso, a pesar de su pequeño tamaño es un buen perro guardián. Sin embargo su naturaleza es la de un perro de caza en madriguera, que sabe enfrentarse con valentía y decisión a cualquier tipo de animal acosándolo y persiguiéndolo incluso en los terrenos más accidentados y difíciles, resultando insuperable en este tipo de caza.

El nombre de esta raza índica su país de origen, donde se lo aprecia por su robustez y su carácter firme, características que hicieron que se difunda por toda Europa y el resto del mundo. El Scottish es hoy uno de los terriers más conocidos. Lo que más llama la atención del Scottish es su gran fuerza unida a una notable agilidad y un andar desenvuelto y fluido. Particularmente bella es su cabeza, bien larga y estrecha, con una expresión franca y decidida en los ojos de color marrón oscuro, encajados profundamente bajo los arcos superciliares. Las orejas, no demasiado grandes y de textura fina, deben ser llevadas siempre erguidas. La cola es de longitud media, gruesa en la raíz, debe llevarla recta. El subpelo es corto, denso y suave y el pelo exterior muy largo y áspero. Los colores son negro, trigo o atigrado en cualquier color.

Si bien se insiste mucho en que la familia del terrier cuenta con especies de marcado y obstinado carácter, lo cierto es que es su espectacular vigor lo que se malinterpreta, ya que son tremendamente cariñosos y juguetones con aquellos que le rodean habitualmente. De cara al extraño sí pueden resultar desconfiados y ladrar bastante. Es un perro que se cubre las espaldas y no duda en refunfuñar a los desconocidos.

Al principio exige bastante paciencia ya que desobedece por sistema: su objetivo es estar por encima de nosotros. Debemos mostrarnos justos pero sin llegar a condescender con cualquier capricho. El scottish terrier está acostumbrado a valerse por sí mismo debido a su temperamento resuelto. Además, su inteligencia le permite aprender rápido los trucos para conseguir lo que necesita sin demasiados rodeos.

Hay que mostrarse convencido a la hora de reprocharle comportamientos negativos y ser firme sin dejar de ser amable, ya que después nos alegraremos de tener un perro tan divertido, familiar y adorable. La agresividad de la que alardea es, en realidad, pura fachada, ya que, una vez cogida confianza, comprobaremos lo afable y dócil que resulta, si bien, podemos concluir que como perro de guarda no le faltan condiciones. Es muy recomendable para familias con niños, ya que es un compañero de juegos excepcional.

Su característico andar saltarín y sus poblados bigotes le hacen muy reconocible. Gracias a su personalidad cabezona y a sus revueltas cejas, el scottish terrier, es uno de los perritos gruñones más entrañables, que enseguida nos llegará al corazón. Su figura compacta rematada por un rabo puntiagudo y tenso, le confieren una aire único. Se mueve de forma digna y orgullosa, pero también muy graciosa. El scottish no dudará en llevar a cabo sus planes, que nosotros cumpliremos encantados, ya que es capaz de camelar al amo más inflexible.

Desde las tierras de caza escocesas, nos llega una raza de terrier incansable a la que perfilan características muy reseñables. Tanto su carácter intrépido e independiente como su alta capacidad para desenvolverse, hacen del scottish terrier, un can ejemplar y apreciado. Siempre está buscando estrategias, desempeñándolas con rabiosa vitalidad. La energía que emana este can es casi impensable teniendo en cuenta su pequeño tamaño. No es un perro tranquilo precisamente, es un puro nervio.

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