Crianza del Dogo del TibetEl Dogo del Tibet, un señor serio, distante y a la vez bondadoso y protector, es un perro de guarda nato genéticamente puro. Una raza sin mezclas, por lo que únicamente habrá de enseñarle desde cachorro las ordenes elementales, donde debe estar y donde no, cuando sentarse, tumbarse o levantarse, cuando debe acudir a su llamada y pocas cosas más. Come poco (no mas de 400 gr. de pienso al día), no babea y apenas ladra, solo cuando él lo considera estrictamente necesario.
Ancestralmente en su tierra de origen, cuando el amo se iba a trabajar él cuidaba de su familia, su casa y su ganado, como si fuera el jefe, a veces durante semanas o meses, teniendo que pelear con frecuencia con osos, lobos o bandidos. Por eso se comporta como un jefe. Es jerárquico, el amo es el jefe de la manada, después los hijos y la mujer (la hembra) y a continuación él, que es el jefe de los perros y demás animales que vivan en la casa.
Cuando lleve un Dogo del Tibet a casa, habrá de enseñarle, como a cualquier perro, los comportamientos elementales, con firmeza pero sin brusquedad, con dulzura, sin gritarle, sin ponerse nervioso, pues el perro captará enseguida sus emociones y no conseguirá su objetivo.
La educación del cachorro debe ser constante y lógica (no consentirle cosas cuando es pequeño y después negárselas al crecer). Si educa bien a su cachorro no tendrá problemas cuando sea adulto.
El Dogo del Tibet tiene un carácter muy afirmado, desconfiado con los extraños y totalmente intransigente con quien quiera entrar en su territorio sin su consentimiento. Para él, el interior de la casa es de los amos, el jardín y el terreno alrededor de esta es suyo y la calle es de todos.
Es un perro único, una raza ancestral y excepcional, es el compañero ideal al que usted hablará como si fuera su mejor amigo. Es muy inteligente, analiza cualquier cosa que se le explique, comprendiéndola rápidamente. Es independiente pero siempre atento a sus dueños, especialmente con los niños, por los que siente especial predilección erigiéndose como su protector.
Convive perfectamente con otros animales, basta con presentarle al nuevo cachorro cuando llega a casa y él comprenderá que forma parte de la familia.
Los perros en general son muy inteligentes, pero debemos tener claro que los patrones de inteligencia de estos se estructuran de forma diferente a la nuestra, por lo que no debemos tomar nuestra forma de pensar como parámetro para medir, entender o comunicarnos con los perros. Estos, como se ha dicho antes se organizan en manada y dentro de la manada el macho es el rey, viniendo este comentario a propósito de que dentro de las relaciones familiares con el perro, quizá las mas importantes son las de los niños. Igual que se educa al perro para que aprenda a relacionarse con la familia, hay que educar a los niños para que sepan relacionarse con el perro. Si tiene niños, enséñelos a respetar al perro, pueden conseguir una placentera relación. Explíqueles a sus hijos que el cachorro se hará grande y que no es un juguete.
Si usted decide adquirir un Dogo del Tibet va a tener un compañero de excepción, pero debe aceptar que tiene el carácter propio de su raza (ya se ha dicho: distante y protector), no es el perro que se irá corriendo con usted mientras hace deporte (es un moloso), sin embargo si podrá permanecer horas tumbado a sus pies, buscando el contacto de su amo o esperando una caricia mientras usted lee un libro, el periódico o simplemente está descansando después de un largo día, usted aprenderá a hablar con él y él aprenderá a entender el lenguaje humano.