La rabia es una enfermedad aguda del sistema nervioso central que afecta a mamíferos, incluidos los humanos. Es causada por un virus Rhabdovirus que se transmite por la saliva. Vectores animales importantes incluyen: perros, gatos, murciélagos, mangostas, zorros, mapaches, y lobos.
Este virus ataca al sistema nervioso central, y si no se trata con la máxima urgencia, acaba provocando la muerte del enfermo. Cuando una persona se contagia, los síntomas de la enfermedad pueden tardar entre 30 y 180 días en manifestarse.
Desarrollo
Clínicamente cursa en tres fases:
- Una primera fase, o fase prodrómica (pródromos son signos o síntomas que indican el comienzo o aproximación de una enfermedad), caracterizada por fiebre, cefalea (dolor de cabeza), malestar general, mialgias (dolores musculares), fatiga, anorexia (disminución del apetito), náuseas y vómitos.
- La segunda fase, o fase de encefalitis (inflamación del sistema nervioso central) aguda (que tiene un curso breve y relativamente grave), se caracteriza por confusión, alucinaciones, agresividad, pensamientos aberrantes, espasmos musculares, convulsiones y parálisis.
- La tercera fase, o fase de disfunción del tallo cerebral, se caracteriza por diplopía, parálisis facial, disfagia y sialorrea, que forman el característico cuadro de espuma en la boca. Otros síntomas son la hidrofobia (contracción dolorosa y violenta del diafragma, desencadenada al deglutir líquidos), coma y muerte por lesión del centro respiratorio.
Tratamiento
El tratamiento inmediato después de la exposición al virus de la rabia (e.g. mordedura) impide el desarrollo de los síntomas, los cuales en ausencia de tratamiento conducirían irremediablemente a la muerte.
Es recomendable lavar con agua y jabón, cuidadosamente y sin raspar la herida, ya que de este modo se ayuda a eliminar el virus, y acudir de inmediato a un centro hospitalario para recibir atención especializada. Tal atención en general consiste en la aplicación de la vacuna post exposición en los dos días siguientes a la mordedura.
En los países de América es considerada un problema de salud pública de importancia y se llevan adelante programas de vigilancia, prevención y control acordes a las recomendaciones del Comité de Expertos en rabia de la Organización Mundial de la Salud. Las medidas de prevención de rabia en humanos comprenden tanto al tratamiento profiláctico pre o post exposición como las de intervención sobre los huéspedes del virus de la rabia: el perro, los murciélagos y otros mamíferos terrestres.